jueves, 15 de septiembre de 2016

9

Se me cruzan las palabras y casi acabamos rellenando los papeles del seguro. Otra vez. Otra vez están volviendo las palabras que no me dejan hablar, y estoy nadando río arriba para ver si llego al lugar de donde venimos. Veo faros con luces de feria y no entiendo el código. No sé qué hacer. No sé si hacer.

Hace ya personas que no me siento así, por eso no me acuerdo de la rama a la que solía agarrarme cuando la corriente apretaba. Y hace viento, y hace frío. Y hace mucho que no irradias calor.


Hexagrama tres, valor opuesto, ventanas rotas. Ya no queda ni una palabra que considere necesario venderte, a pesar de mí. Y, después de ti, todo. Los años, los guiños, la constancia, el origen, la razón. Razón. Razón, razón, razón. Me sobran letras del alfabeto, y tú estás a años, luz, de dar la vuelta y agarrarme por la espalda. Porque no puedes. Porque no quieres. Porque hace personas que ya no te acuerdas de mí.

miércoles, 10 de febrero de 2016

8

Hace tiempo que no escribo,
porque me da miedo.
Desde que no te quiero
no tengo nada que decir,
y prefiero callar y parecer una idiota
a hablar y que resulte que no lo soy.

Supongo que ahora entiendo
por qué hace tanto que no hablas,
que no me hablas,
que no me hablan,
que no me habla,
que no quiero escuchar a nadie.

Voy por los pasillos de mi casa cerrando ventanas,
y sigo sin abrir ninguna puerta.
Pero me duelen los nudillos
de no llamarte,
y los oídos de no oírte,
y la garganta de todas las veces que hace
que no te grito a ti.

Este invierno está haciendo mucho sueño,
así que perdona si me quedo dormida
escuchando la película de siempre,
pero ya hace horas
que me estoy muriendo de frío,
y hoy no tengo ganas

de pasar otra vida sin ti.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

7

Me acuesto vacía y me lleno los pulmones de humo. El último cigarro del día siempre me ha parecido la mejor manera de morir. El sabor de la muerte en los labios. El saber de la vida en el cuerpo. El no ser, ni parecer, solo estar. Y, después, sumirte en una inconsciencia que se rige por tus gustos.

Gustos.
Gusto.
Justo.

Justo el momento de no saber qué hora es.

Viajas lejos, estática en el sitio, y recuerdas cómo era todo cuando no pasaba nada. Hace tanto tiempo que no eres feliz que parece que fue ayer. El segundero sigue sonando sesenta veces por minuto, y ya solo quedan veinticuatro horas hasta verte de nuevo en el mismo sitio, con el mismo aspecto, divagando sobre quién fuiste y quién no serás.

jueves, 15 de octubre de 2015

6

Deberías ver cómo hablo de ti cuando no digo nada. Tienes más palabras a tu nombre que casas el banco. Tienes un piso de treinta metros cuadrados en el agujero que se me hace en el estómago cada vez que me encuentras brindando con un vaso de vino. Y con el resto de la botella.

Tienes marcas en la piel de los arañazos que no te he hecho y la ropa que no me quitaste está doblada en el altillo de uno de todos los sitios a los que nunca fuimos. Tienes la vida hecha papel desde que tus manos no se pelean con mi espalda.

Tienes el tiempo que me debes escondido en el diámetro de tus muñecas y una conversación pendiente con la persona que era antes de verte por última vez. Tienes derecho a permanecer en silencio mientras te cuento cómo te he mirado desde que no te veo. Tienes tanto, que no quieres nada.


Pero al menos ahora somos perfectos, porque no sé si te has dado cuenta, pero la vida por fin es papel. 

domingo, 28 de junio de 2015

5

Echarte de menos es como la primera onda expansiva en Hiroshima. Que no lo ves venir hasta que, de repente, te destroza. Y así con todo. Con tus manos, con tu voz, y con todo ese dióxido de carbono que me sueltas al oído cuando me susurras que qué bien, que por fin he vuelto.

Quererte es volar a corazón abierto, sabiendo que vas a caer. Pero volar, al fin y al cabo. Es buscar excusas para no dejar de olvidarte, y recordarte en el baño de algún antro con la cena en la garganta mientras llamo por el nombre correcto a la persona equivocada.

Llamarte... bueno, ya no sé ni cómo llamarte. Has tenido tantos nombres que ya no sé quien eres. Pero sé lo que puedes ser, y ese ser es prueba infinitiva de que nunca has vuelto porque nunca te has ido. Porque ser no es estar, y estar no es quedarse.

Así que no te quedes, que te quiero (echar de menos).

Y no te vayas, que cuando vuelvas igual me he ido,
y ya no puedo vivir sin ti.

viernes, 24 de abril de 2015

4

Aprendimos a huir de lo malo y a aprovechar lo bueno como propio. Y entendimos que en eso consistía crecer, en aprender a ser felices sin que nadie nos molestara.

sábado, 11 de abril de 2015

3

Se ha hablado tanto del paso del tiempo 
que el segundero está en huelga por explotación. 
Dice que no entienden; que no respetan; 
que no saben lo que es ser eterno y fugaz a la vez. 

Dice que no se le aprecia, 
que pasan  por él sin pararse a mirar; 
que lo llaman de lejos 
cuando él ya no puede hacer nada; 
cuando es demasiado tarde. 

Dice que está perdido. 
Que lo hemos perdido nosotros. 


Como todo. 


Como a todos.