Se me cruzan las palabras y casi acabamos rellenando los
papeles del seguro. Otra vez. Otra vez están volviendo las palabras que no me
dejan hablar, y estoy nadando río arriba para ver si llego al lugar de donde
venimos. Veo faros con luces de feria y no entiendo el código. No sé qué hacer.
No sé si hacer.
Hace ya personas que no me siento así, por eso no me acuerdo
de la rama a la que solía agarrarme cuando la corriente apretaba. Y hace
viento, y hace frío. Y hace mucho que no irradias calor.
Hexagrama tres, valor opuesto, ventanas rotas. Ya no queda
ni una palabra que considere necesario venderte, a pesar de mí. Y, después de
ti, todo. Los años, los guiños, la constancia, el origen, la razón. Razón.
Razón, razón, razón. Me sobran letras del alfabeto, y tú estás a años, luz, de
dar la vuelta y agarrarme por la espalda. Porque no puedes. Porque no quieres.
Porque hace personas que ya no te acuerdas de mí.